Hoy 8 de Septiembre conmemoramos el cumpleaños de la Madre María, ella representa a la Virgen o Madre del Mundo. La constelación de Virgo es el “vientre donde nutren los grandes valores”; ella encarnó todo lo que la constelación propone… la total pureza y el perfecto servicio.

Nos dice el Maestro Kumar en su libro Viernes Santo: “La madre María viene a la hora de medianoche con una lámpara en una mano y una espiga de trigo en la otra mano.  Ella se acerca hasta su Hijo y le mira. La espiga de trigo representa el alimento espiritual y la lámpara de luz representa lo que hace desaparecer la oscuridad. Ambas juntas ponen de manifiesto o incorporan la Gracia de Dios, bienaventurados los que siguen el sendero de la madre, que representa la Gracia de Dios.”

Que nos orientemos a Ella hoy y a través de Su Gracia nuestra capacidad de ayudar, nuestra salud y amor se vean grandemente multiplicados.

VIRGO EL VIENTRE DE LOS GRANDES VALORES

 A Virgo, la constelación de la Virgen, se la llama el vientre en el que se plantan, protegen, nutren y revelan las semillas de los grandes valores. La labor de Virgo es la de “alumbrar” el principio Crístico, (el verdadero amor) tanto en la dimensión individual como en la esfera global.  Todos nosotros estamos llamados a nacer por segunda vez, a nacer al sentido profundo de nuestra vida, a la verdad, al amor incondicional; ese segundo nacimiento, en el que nos alumbramos a nosotros mismos, está bajo la influencia de Virgo.

Veamos cómo emplear la energía de Virgo en nuestra vida cotidiana a lo largo de todo el mes y muy especialmente en los días próximos al plenilunio. Virgo tiene tres grandes características: ampara, alimenta y re­vela a la Divinidad dentro de la forma.

Citando a Saryadarian en LA SINFONIA DEL ZODIACO:

* Para amparar  a la Divinidad dentro de nosotros y los demás, deberemos:

1. Afirmar a la Divinidad dentro de toda la humanidad, inclui­dos nosotros mismos.

2. Rechazar todos los sentimientos de celos y odio hacia cual­quier persona.

3. No formular murmuraciones ni críticas acerca de la gente.

4. No suscitar reacciones de índole personal, en la medida de lo posible.

5. Impedir aquellas condiciones existentes que retardan el desa­rrollo y someten a la divinidad interior a ataques.

* Para alimentar a la Divinidad dentro de nosotros y los demás deberemos:

1. Ver belleza dentro de los demás y dentro de nosotros.

2. Apreciar la expresión de las virtudes.

3. Inspirar a la gente ideas elevadas y visiones, proporcionando ejemplo con nuestra vida.

4. Expresar belleza, armonía, bondad y verdad en todas nuestras acciones, comentarios y pensamientos.

5. Elevar el nivel de moralidad y educación.

6. Procurar música elevada, literatura y otras artes creadas en niveles superiores de consciencia, que confieran vitalidad espiritual y el impulso de servicio y de sacrificio.

Que juntos estemos protegidos, juntos podamos servir y unidos la llama de cada uno, complete la sinfonía grupal en toda su belleza.

Isabella Di Carlo