En uno mismo se encuentra todo el mundo

y si sabes como mirar y aprender,

la puerta está ahí y la llave esta en tus manos.

Nadie en la tierra puede darte

ni la puerta ni la llave para abrirla.

Salvo tú mismo.

                                                                                                   Jiddu Khrisnamurti

La compasión es la capacidad que tenemos los humanos de percibir el sufrimiento de otros, compenetrarnos con su dolor y desear que sea aliviado. Por el contrario, un corazón cerrado hace que mas fácilmente entremos en la violencia, el egoísmo y todas las actitudes que actualmente tienen a la humanidad y a la tierra al borde de una catástrofe de proporciones ilimitadas.

A donde miremos, encontraremos un grupo humano, un lugar, una especie que necesita de nuestra compasión. La tierra misma sufre por la ambición de unos pocos y la falta de equidad, y los efectos son devastadores.

La humanidad y la Tierra necesitan que todos podamos desarrollar la compasión, que abramos nuestro corazón y nos unamos para ayudarnos los unos a los otros en vez de competir por tener más.

DESCRIPCIÓN:

La meditación Tonglen ( significa literalmente “tomar y dar”) es una práctica del budismo tibetano que nos enseña primero a tener compasión con nosotros mismos y luego hacia los demás, y nos muestra que lo que nos une a las personas es mucho más que lo que nos diferencia; cuando podemos reconocer en el dolor del otro nuestro propio dolor, y lo tomamos para hacernos cargo de él y transformarlo, estamos no sólo sanándonos a nosotros mismos sino ayudando a todos aquellos que pasan por la misma situación.

La empatía significa aprender a “ponernos en los zapatos del otro”, situación que muchas veces rehuimos porque no queremos sentir nuestro propio dolor y el otro nos recuerda que somos vulnerables. En un mundo que en general nos ha enseñado a evitar la incomodidad y el dolor, ésta meditación nos dice que cuando somos capaces de hacer el ejercicio mental de “tomar” el sufrimiento del otro, transformarlo y purificarlo en nuestro interior y “dar” de vuelta luz, felicidad y todo lo bueno que podamos imaginar para que el otro esté bien, no sólo vamos a ayudar sino que también nos beneficiamos de la “expansión” de nuestro propio corazón.

“El Tonglen revierte la lógica usual de evitar el sufrimiento  y buscar el placer; en el proceso, nos liberamos de una prisión muy antigua de egoísmo. Comenzamos a sentir amor por nosotros mismos y por otros y también comenzamos a ocuparnos de nosotros y de otros. Despierta nuestra compasión y también nos introduce a una visión más amplia de la realidad”, Pema Chödrön (1).

En palabras del Dalai Lama “Ya sea que esta meditación realmente ayude a los demás o no, de cualquier manera me da paz mental. Así puedo ser más efectivo, entonces el beneficio es enorme».

El maestro de meditación Reginald Ray explica la base del tonglen en su “Secret of the Vajra World: the Tantric Buddhism of Tibet”:

El practicante selecciona a una persona que esta sufriendo, a quien él o ella quiera ayudar. Uno entonces utiliza la inhalación y la exhalación como medios contemplativos: en la inhalación se visualiza el sufrimiento del otro que llega a uno; y en la exhalación uno visualiza toda la bondad que uno posee saliendo para aliviar al otro… esta práctica disuelve la aparente dualidad del sí mismo y del otro, y la resistencia que todos sentimos de tomar el estado de otra persona verdaderamente en nuestro corazón… ”. (2)

 La compasión comienza por nosotros mismos cuando somos capaces de mirar nuestro propio dolor y nuestro sufrimiento; si escapamos de él, vuelve a aparecer más fuerte y nos va a llevar a escaparnos del dolor de los demás, pero si tomamos la responsabilidad de encontrar las raíces, lo resolveremos, así podremos también acompañar a otros a resolver el suyo.

BENEFICIOS:

  • Aprendemos a saber qué hacer en las situaciones más difíciles de la vida, donde nos enfrentamos a la enfermedad, la muerte o las circunstancias que no podemos cambiar de nuestra vida y de la de otros. Nos entrenamos para abrirnos a aquello que nos asusta tanto, que llega a paralizarnos.
  • Aprendemos a conectar de manera viva con el dolor y a abrir el corazón para que quepa tanto el sufrimiento como lo que lo alivia: el amor, la generosidad, la empatía, la ecuanimidad y la confianza en nosotros mismos y en el potencial benéfico de los seres humanos. Al final, el dolor se va y todo lo bueno es lo que amplía nuestro corazón y se queda dentro de nosotros.
  • Cambiar el habito de distraer el dolor, fortalecer la determinación de salir del sufrimiento.
  • Mirarnos en el otro y reconocer que él o ella ha sufrido también, nos permite sanar, compartir el sufrimiento: “no eres el único, hay otros que han pasado o están pasando por esto”, Venerable Damcho. (3)
  • Aprendemos a enfrentar los problemas con ecuanimidad, con calma, para poder ver dónde hay la oportunidad de cambiar la dinámica del sufrimiento.
  • Nos permite estar ahí para el otro, aunque no podamos hacer nada para evitar su sufrimiento, lo podemos acompañar desde la serenidad de nuestra compasión.
  • Activa la empatía, abre el corazón al amor y favorece el altruismo.
  • Favorece la disolución del ego al comprender que no estamos solos y nos ayuda a ver que la única manera en que el mundo del egocentrismo va a cambiar es cambiando el paradigma de la acumulación por el de compartir.

PRACTICA:

Se recomienda primero entrar en un estado meditativo; puede hacerse esto contando la respiración o atendiendo a las sensaciones de la respiración por un rato y luego iniciar el tonglen, idealmente primero con una persona a la que le tengamos afecto, para que la práctica sea sincera y podamos producir la sustancia mental de la compasión (karuna, en sánscrito; thugs rje, en tibetano), la cual es una especie de energía o resonancia universal, según el budismo tibetano.

Una vez que hemos hecho surgir el estado genuino de amor/compasión podemos aplicarlo a todas las personas, incluso a las que hemos considerado como nuestros enemigos y al mundo en general.

Se recomienda también comenzar la práctica por uno mismo, enfocándose en un síntoma o algo que nos cause dolor; luego pensamos en todas las personas que en éste mismo momento están sufriendo igual que nosotros, imaginamos que tomamos todo el sufrimiento dentro nuestro y que lo transformamos para que sea aliviado.

Esto no es una forma de masoquismo, sino una forma de alquimia de la compasión basada en la vacuidad, en la ausencia de un yo inherente que sufre. Los resultados son fáciles de ver porque al enfocarnos en el sufrimiento de los demás dejamos de atender a nuestro propio sufrimiento. Se dice que una de las prácticas principales de los lamas tibetanos cuando están seriamente enfermos es el tonglen. Así que no hay que desestimar esta práctica, que es sumamente poderosa y bondadosa”.  (4)

En lugar de tratar de rechazar lo que nos parece indeseable y atraer lo que consideramos benéfico, empezamos a aplicar la lógica de este entrenamiento consciente –que va completamente contra la corriente–, inhalando todo lo negativo, dejando que se disipe en la luminosidad brillante en nuestro interior, y exhalando todo lo positivo hacia el mundo, hacia los otros y hacia las partes cerradas y dolidas de nosotros mismos.

  • Es ideal tomar una postura recta, “de árbol que inhala el dióxido de carbono y exhala oxígeno”, y por unos momentos, concentrarse en la respiración.
  • En el momento llamado de “apertura” o expansión, podemos utilizar una imagen que nos inspire como el cielo o el mar, que nos haga expandirnos.
  • Luego, en la segunda etapa, inhalamos, tomamos aire sintiendo la textura o sensación de la claustrofobia, la sensación de que estamos completamente atrapados. Después exhalamos con la textura o sensación de relajación, espaciosidad o el simplemente “dejar ir”.
  • Como tradicionalmente se enseña, podemos estar con los ojos abiertos o cerrados: Inhalamos con una sensación de pesadez, calor y oscuridad. Exhalamos con una sensación de frescura, alegría, calma y ligereza. Repetimos lo anterior. Podemos inhalar visualizando y sintiendo que nuestro corazón se hace muy grande, como dando la bienvenida a aquello que estemos tomando (dolor, angustia, sufrimiento, etc), dándole espacio para que pueda entrar cómodamente; después exhalamos irradiando, enviando (alegría, paz, felicidad, etc).
  • Luego nos imaginamos enfrente nuestro a la persona que está sufriendo, y visualizamos como podemos inhalar todo su sufrimiento como si fuera una nube oscura que se disuelve en la bondad luminosa de nuestro corazón. “Deseo que ese sufrimiento ya no exista más y lo miro con amor”
  • Enviamos a la otra persona todo lo positivo que tenemos dentro, que salga del corazón en forma de rayos de luz blanca que lo abrazan o lo envuelven, dándole todo lo que necesita para ser feliz, o para superar su dolor.
  • Si estamos mirando un dolor que es nuestro, simplemente observamos la experiencia, el sentimiento, lo reconocemos; hacemos visible la tristeza, la rabia, la decepción, la culpa, el dolor físico y reconocemos que en este momento hay alguien en el planeta experimentando lo mismo. Al darnos cuenta que compartimos la experiencia (lo único diferente es que cada uno esta mirando lo suyo) reconocemos la realidad de que somos uno solo, que no existe el yo, e inhalamos por todas las personas que están atrapadas en la misma emoción que estamos teniendo nosotros y les enviamos alivio.Tal vez no podamos identificar qué es lo que estamos sintiendo, aún así, podemos sentirlo, tal vez como una opresión en el estómago, un dolor en el pecho, una oscuridad muy densa o lo que sea. Sólo tenemos que entrar en contacto con lo que estamos sintiendo e inhalar, tomar aire por todos aquellos que están sintiendo eso – incluyéndonos nosotros mismos – y enviar alivio para nosotros y todos los demás.

NOTA DE LA AUTORA:

He recibido personalmente los beneficios de ésta meditación, especialmente en las ocasiones en que he permitido que un sentimiento de genuina compasión llene ese espacio sagrado del corazón que antes ocupaba el dolor personal o el de otros. Como sucede cuando oramos por alguien que sufre, esa meditación nos invita a desear lo mejor para otros y nos ayuda a abrir el corazón para sanarnos.

Una vez se conoce, su práctica es sencilla y puede convertirse en una rutina, con beneficios ilimitados.

Esta es una invitación a emprender el camino para convertirnos en el ser humano compasivo que todos necesitamos!

Marcela Salazar González

REFERENCIAS

  1. Chödrön, Pema, https://shambhala.cl/2010/02/28/la-practica-de-tonglen-por-pema-chodron/
  2. Ray, Reginald. Secret of the Vajra World: the Tantric Buddhism of Tibet
  3. Monja budista Venerable Damcho, Video Youtube, https://www.youtube.com/watch?v=LPl3QS8jI7I
  4. Pijama Surf, https://pijamasurf.com/2017/06/aprende_a_practicar_tonglen_la_meditacion_budista_de_la_compasion/
  5. Chödrön, Pema . La práctica de Tonglen, http://www.laboratoriodelafelicidad.com/wp-content/uploads/2017/05/La-práctica-del-Tonglen-Pema-Chodron.pdf
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